• El Papa Francisco recibió a la mama del argentino condenado a muerte

    El Papa Francisco se reunió hoy en audiencia privada en el Vaticano con Lidia Guerrero, la madre de Víctor Saldaño, el único argentino condenado a muerte en Estados Unidos y que actualmente permanece en el "corredor de la muerte" del penal de Hunstville, en Texas desde 1996. Saldano ingresó de manera ilegal a Estados Unidos a principios de la década del 90.

    El Papa le reiteró a la señora Guerrero su vecindad espiritual. "Fue emocionante y esperanzadora", contó la mujer al Vatican Insider, en un hotel de Roma. "Lo que esté a su alcance lo va a hacer porque conocemos su trayectoria y su compromiso con todas las personas que sufren", agregó. "(Francisco) es una persona muy humilde, muy sencilla y dulce", consideró. "Me voy muy contenta porque no fue tan protocolar como hubiese sido con otros papas". Desde entonces, Saldaño está en el corredor de la muerte.

    En 2002, la Corte Suprema de Estados Unidos declaró la nulidad de la sentencia por "discriminatoria", pero dos años más tarde fue juzgado y condenado nuevamente y en 2007 la Cámara de Apelaciones de Texas rechazó un pedido de nulidad. El segundo proceso se realizó en 2004, pero el resultado fue el mismo.

    De acuerdo a la defensa de Saldaña, la condena se fijó con base a criterios discriminatorios, por lo que el abogado Vega llevó el caso a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en 1999. Los abogados buscan resultados pronto. Pero una y otra vez parecen chocar contra un muro de goma, en un estado (Texas) con un largo historial de ejecuciones.

    Vega aseguró que Saldaño "es inocente", porque el Estado no pudo demostrar su culpabilidad, al menos desde el punto de vista legal. Lidia Guerrero, visiblemente emocionada, brindó una conferencia de prensa tras la reunión con el Sumo Pontífice, en la que expresó: "El Papa lucha en contra de la pena de muerte, la Iglesia católica también y éste es un caso testigo de la forma en la que se aplica porque mi hijo lleva 20 años en el corredor de la muerte y su estado mental está totalmente deteriorado". Insistió que la situación de su hijo "es desesperante", más propia de "una tortura" y "no es vida".

    Lidia Guerrero transmitió al Pontífice su preocupación por la situación en la que se encuentra su hijo, las condiciones de aislamiento y de falta de contacto físico en las que vive y el estado mental deteriorado que padece. "Víctor se ha arrepentido, pidió el perdón e implora misericordia. Ruego a Dios que su voz llegue a crear conciencia a favor de la vida de Víctor y que las autoridades iluminadas por la serenidad de espíritu y la razón humana garanticen dignamente la vida de mi hijo", estableció.

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